SOLO PARA TI
Mi carta para ti
My Letter to You
Julio de 2026
Querida Abi,
Hay cosas que uno siente durante mucho tiempo antes de encontrar las palabras para decirlas. Esta carta es mi intento de poner en palabras lo que has hecho en mí.
Es como si mi vida hubiera ido avanzando en una dirección, con sus rutinas, sus hábitos y sus pequeños patrones de siempre… y entonces apareciste tú.
No todo cambió de un día para otro. No fue algo escandaloso ni repentino. Fue poco a poco, profundamente, de una manera que primero pude sentir y solo después comprender.
Ahora me descubro haciendo cosas que antes nunca hacía.
Mi teléfono casi siempre está boca arriba sobre la mesa, acomodado lo suficiente para poder ver tu nombre si la pantalla se ilumina. Una notificación ya no es solo una notificación. Es un pequeño instante en el que mi corazón se detiene, esperando que seas tú.
Ahora vivo mis días de una manera distinta.
Pienso en tu horario. Me pregunto dónde estás, qué estarás haciendo, si estás cansada, si estás sonriendo, si tú también me extrañas.
He dejado de hacer algunas cosas que antes parecían importantes simplemente porque prefiero la posibilidad de compartir unos minutos contigo. Me he quedado despierto mucho más tarde de lo que debería, sabiendo que tendría más sentido dormir… pero sin poder elegir el sueño por encima de la posibilidad de verte aparecer en una pantalla.
Y cuando apareces, de alguna manera el cansancio deja de importar.
Es como si el resto del día desapareciera y, por un momento, solo existieras tú.
Cuando no estamos hablando, también siento ese espacio silencioso entre nosotros.
Veo los tres puntitos aparecer y desaparecer, y todavía consiguen hacer que contenga la respiración. Vuelvo a leer nuestros mensajes anteriores, no porque esté buscando algo malo, sino porque son la parte de ti que puedo abrazar desde esta distancia. Los releo como si fueran capítulos de nosotros. Como prueba de que, a pesar de los kilómetros, esto se volvió real.
Y sí… noto cosas.
Noto tus ritmos.
Noto los pequeños cambios.
Noto cuando estás más callada, cuando estás más presente o cuando algo se siente distinto.
Sé que no siempre encuentro la mejor manera de expresar esas cosas, pero es porque amarte ha hecho que mi corazón aprenda tu manera de ser. Ya reconoce tus silencios, tus tiempos y tu forma de estar conmigo, incluso cuando estamos lejos.
Todo empezó a conectarse contigo.
Una canción.
Una frase.
Una hora específica de la noche.
Un lugar por el que paso.
Un silencio que dura un poco más de lo normal.
De pronto, ahí estás otra vez, ocupando mis pensamientos sin siquiera intentarlo.
Cuando viajas, algo dentro de mí inmediatamente quiere saber que estás bien.
No porque quiera controlar tus pasos ni limitar tu libertad, sino porque amarte hace que tu tranquilidad también se vuelva importante para mí.
Si algún día me necesitas, quiero que siempre sepas que haré todo lo posible por estar ahí para ti, incluso cuando la distancia intente impedirlo.
Porque sí…
Odio la distancia.
Odio cada kilómetro que existe entre nosotros.
Odio no poder tomarte de la mano cuando quiero.
Odio tener que amarte a través de pantallas, mensajes, esperas e imaginación.
Odio que a veces lo único que pueda hacer sea mirar mi teléfono, cuando lo único que realmente quiero es estar frente a ti.
Pero esperaría.
Cruzaría cualquier desierto.
Soportaría cualquier distancia.
Volvería a vivir una y otra vez el dolor de extrañarte si eso significara que algún día pudiera mirarte sin una pantalla entre nosotros.
Cuando pienso en el día en que por fin estemos juntos, no pienso primero en lugares ni en planes.
Pienso en nosotros.
Pienso en caminar a tu lado.
En escuchar tu voz en el aire y no a través de una bocina.
En mirarte sabiendo que ya no tengo que imaginar cómo sería tenerte frente a mí.
Pienso en el momento en que la distancia, por fin, pierda.
Eso es lo que has hecho en mí.
Has cambiado la forma en que espero.
La forma en que tengo esperanza.
La forma en que duermo.
La forma en que hago planes.
La forma en que se sienten las cosas ordinarias.
Entraste en lugares de mi vida que ni siquiera sabía que estaban vacíos, hasta que un día estuvieron llenos de ti.
Y no sé cómo hacer que eso suene pequeño…
porque no es pequeño.
Estoy hermosamente deshecho por ti.
Completamente afectado por ti.
Cambiado por ti de maneras que nunca pedí, pero que jamás devolvería.
Solo necesito que sepas que cuando digo que te amo, no estoy hablando solamente de un sentimiento en mi pecho.
Estoy hablando de todo esto.
Del teléfono.
De la espera.
De las noches largas.
De volver a leer nuestros mensajes.
De la manera en que las canciones ahora suenan diferente.
De la forma en que duele la distancia.
De cómo tu nombre puede cambiar por completo mi estado de ánimo en un solo segundo.
Así es como sé que esto es real.
Porque tú no eres solamente alguien a quien amo.
Eres la persona a la que toda mi vida sigue intentando alcanzar.
Si algún día vuelves a esta carta, espero que la leas sabiendo que no representa un momento pasajero.
Representa la forma en que te veía cuando la escribí y la clase de amor que quiero seguir demostrándote con el paso del tiempo.
Si alguna vez dudas de cuánto significas para mí, vuelve aquí.
Quiero que estas palabras siempre puedan recordártelo.
Con todo mi amor, por siempre,
Caleb